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2 sept. 2011

Siempre te eché de menos

Siempre te eché de menos,
aun cuando no te conocía.
Tenía entre mis recuerdos prenatales
tu risa
y tu enfado, por igual.
Echaba de menos un sitio al que todavía no había ido,
que todavía no conocíamos.

Busqué en el negro vértice
de la esquina negra ese lugar,
pero no era allí.
Lo busqué en el negro de las pupilas
de la gente negra de corazón,
en el hollín negro del humo negro,
en la negra escoria,
y en el vacío de espíritu.

Busqué ese recuerdo, de ese lugar olvidado,
de tu risa y tu enfado, por igual.
Lo busqué por todas partes,
como busca el perro a su dueño.
Como busca la loba a sus lobatos,
en la oscuridad de la noche.

Y fue en ese momento en que me viniste, tú.
Risueño, libre y encantado, y fui la envidia
de los que nunca te encontraron antes que yo.
Fui feliz de hallar todos los recuerdos de aquel sitio
en que nunca antes había estado.
Y ver que no eran ya recuerdos, sino realidades.

(Junio de 2009)