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2 sept. 2011

Siempre te eché de menos

Siempre te eché de menos,
aun cuando no te conocía.
Tenía entre mis recuerdos prenatales
tu risa
y tu enfado, por igual.
Echaba de menos un sitio al que todavía no había ido,
que todavía no conocíamos.

Busqué en el negro vértice
de la esquina negra ese lugar,
pero no era allí.
Lo busqué en el negro de las pupilas
de la gente negra de corazón,
en el hollín negro del humo negro,
en la negra escoria,
y en el vacío de espíritu.

Busqué ese recuerdo, de ese lugar olvidado,
de tu risa y tu enfado, por igual.
Lo busqué por todas partes,
como busca el perro a su dueño.
Como busca la loba a sus lobatos,
en la oscuridad de la noche.

Y fue en ese momento en que me viniste, tú.
Risueño, libre y encantado, y fui la envidia
de los que nunca te encontraron antes que yo.
Fui feliz de hallar todos los recuerdos de aquel sitio
en que nunca antes había estado.
Y ver que no eran ya recuerdos, sino realidades.

(Junio de 2009)

15 jul. 2011

Epílogo

Sabes bien que soy sincero. Es verdad que huyo, me escondo a veces, como sabiendo que de encontrarme, no podría resistirme a decir la verdad solamente. Es por eso que muchos que me conocen poco o mal piensan que soy un mentiroso, aunque a mí me gusta más pensar de mí como una persona transparente pero reservada.
Sabes bien que soy amante de la verdad, siempre la destapo y la vierto sobre la mesa, como derramándola de un recipiente lleno de palabras que se caen de los bordes y lo ponen todo perdido. Así es la verdad, así debe ser, pienso yo. O al menos mi verdad. Sabes también que cuando decido abrir ese bote, ya por que me veo acorralado o porque quiero un cambio, el olor de mis palabras puede durar días y no sólo en la habitación, también en nuestra piel. Incluso he percibido ese olor desagradable después de una charla de teléfono o una conversación virtual contigo. Siempre es la misma sensación. Me siento pegajoso y supongo que tú también, después de todo no soy yo el único que dice sus verdades aunque las tuyas son menos elaboradas...
Sabes bien que le doy mucha importancia a las palabras. Bueno, en realidad los gestos -las acciones- están por encima, pero normalmente tú no eres muy de gestos. Lo mejor que cabe esperar de ti cuando llega el momento de sincerarse es que trates de hacer que tus palabras se adhieran más fuertemente a la habitación y a mi piel. Tratas de debilitarme para que horas después acepte de ti el olor de cualquier ramo de flores -aunque sean de plástico- con tal de disimular el estropicio. Siempre que termino de hablar contigo sobre estas verdades acabo con la misma sensación de incertidumbre, normalmente mayor que la que me llevó a destapar mi particular caja de Pandora.
A veces, cuando hablo, me escuchas y dejas que me desangre lentamente de ideas. Entonces te plantas e incluso muestras tus dientes como dejando claro que no estás dispuesto a cargar con el peso de mis palabras, que al fin y al cabo son exageraciones mías... Prefieres dejarme aturdido y nervioso, como con un remolino de azúcar y cafeína navegando por mis venas y agitando mis vísceras. En ese momento no sé debajo de qué meterme, no sé si sería mejor parar el tiempo, rebobinarlo o hacer que pasara lo más rápido posible.
Busco entre mis recuerdos, que hace no mucho solían ser de ambos. Me empiezo a preguntar si tú los recuerdas tan bien como yo. Me pregunto por qué no te parecen lo suficientemente buenos como para empezar a limpiar hombro con hombro toda esta porquería que acabamos de dejar ahí, sobre la mesa, encima de otra porquería de días y días atrás. Me tendré que conformar perfumando un poco la habitación y tratando de disimular el desastre con un mantel y un jarrón vacío, suponiendo que vengas más tarde o mañana con un ramo de flores.
Entre tanto, ojeo los recuerdos y los álbumes de fotos de antes de que aparecieras en mi vida, como si buscase ya a alguien para reemplazarte... De repente llamas a la puerta, me nacen mariposas donde antes sólo había sangre hirviendo. Abro la puerta y me llama la atención tu sonrisa siniestra. Bajo la mirada y salgo de dudas: me has traído un ramo de flores de plástico, y en la casa sigue oliendo a vómito.

7 jul. 2011

Correspondencia

...Y entonces me acordé de ti.
Me acordé de las esquinas de tu cara,
a mitad de camino entre tus orejas
y tu barbilla. Me acordé
de tu pelo negro equino. Me acordé
de tus muslos, con los vellos en corona.
De tus ojos, de tu vientre, de tus pies
erógenos, de tu pecho, de tu espalda
y de tu sexo.
Me acordé de tu tacto, de tu olor
a nada, del calor de tu pecho.
Me acordé de tu mirada, de tu voz
y tus abrazos y tu forma de ocupar
el espacio.
Me acordé de nuestra canción,
de nuestros polvos, de nuestras risas.
Me acordé de los enfados, de los lloros
y las reconciliaciones.
Me acordé de todo eso en un solo momento
y en ese momento supe que estaba vivo.
Por eso hipotecaría mi vida por ti,
por que si no te tengo la vida
no tiene sentido.

(Octubre de 2007)

6 jul. 2011

Contradictio in terminis

Eres muchas cosas de mí,
sin saberlo.
Eres mi conciencia, mi sexo,
los remordimientos amargos,
los recuerdos.
Eres mi último verano y
mi presente, el polo positivo
de mi negatividad.
Eres mi locura, mi ambición,
mi vicio. La comida que me sacia,
la sed que me seca la garganta.


22 jun. 2011

Comienza el verano

Me limpio las gafas en la tela de las bermudas,
es la única prenda que llevo encima.
Caminamos a oscuras por los pasillos,
sin encender la luz.
Sólo alumbra a través de las persianas
la luz crepuscular, sobre las
formas sinuosas de nuestra piel.
Me toco, compruebo que soy de carne.
Vagamos por la casa, tranquilos.
Si nos cruzamos, sonreímos.
Parece que el sofá, o el balcón, o la cocina
son las únicas paradas del día.
Me recojo el flequillo.
Aprovecho la brisa que entra por el balcón,
lentamente, como indecisa, y respiro.
Huele a naranja, a nubes bajas,
a reflejos cálidos que anuncian el fin del día.

Me siento.
Empiezo a escribir en mi teclado. Mientras tú estás
en la habitación de al lado, viendo pasar el tiempo
con valentía, estoico.
Mis pies tocan el suelo templado,
el mismo que tú tocas unos metros más allá.
No sé a qué esperamos. Me siento seguro, dentro
de mis bermudas.
No sé si esperamos algo nuevo,
o quizá ya hayamos llegado allí.

30 may. 2011

Otra vez ese sueño

Otra vez ese sueño:
Se cierran delante mía las puertas del futuro.
Me quedo aquí encerrado, en el ahora,
vagando en la rutina.
Soy mi única compañía, mis recuerdos
son mi único entretenimiento,
sólo "vivo" en el pasado.

Nunca veré un cambio de nuevo:
un amanecer, un invierno,
una tormenta, una respuesta...
Estoy aquí atrapado en el tiempo.

El sol está en las doce en punto
y la luz me persigue eternamente.
Echo de menos una tarde que refresque,
o un cielo que cambie de color.
Aquí en este laberinto los muros
llegan hasta el cielo.

"Un momento ¡No estoy solo!
¡Escucho algo por los pasillos!
¿Será el pasado, mi Minotauro?
¿Será la culpa? ¿El remordimiento?"

16 may. 2011

Aquellas flores de invierno

No siempre es momento para la primavera.
Árboles caduca, animales que hibernan,
todos esperan pacientes a que llegue el verde,
el día, la vida victoriosa.

Sin embargo, hay veces que surgen flores espontáneas,
como retando al frío invernal a que se vaya.
Notas de color rebelde
en un panorama blanquinegro
que esgrimen su aroma veraniego con orgullo,
desafiantes. Flores de destino patético, heróico,
pues ninguna llegará a ver la primavera.
Ninguna vivirá lo suficiente para bañarse en sol,
ni en color, ni en verde. Su destino será distinto.
Ellas viven para el hoy, para el frío y la lluvia,
y la nieve y la ventisca. Se inmolan, tenaces,
por una causa última, más allá de la vida de ningún ser:
la belleza.
Se dejan ver, y mueren, cuando todos aún se esconden.
Cuando sus colores y su herencia en el aire despuntan más que el sol
y que la tierra mojada del invierno.

15 may. 2011

Cosas que hacer mañana

El tiempo pasa más rápido
cuanto más tiempo nos robo;
cuanto más dura el silencio
que nos roba aquel abrazo.

Paso el tiempo, como inerte,
viejo, pobre y taciturno.
Sin hacer nada por hoy,
pensándolo hacer mañana.

Y aquí estoy pues, pensando.
Viendo moverse el reloj.
Sufriendo el ritmo monótono
que entierra mis esperanzas.

"Mañana lo haré, mañana"
Le contesto a aquel reloj
que va enterrándome el alma.

Besos en punta

No es amor la paz armada
-si se lleva la razón
la razón no es el amor-.
Si un abrazo está incompleto
no es amor, es otra cosa.
Dando abrazos al vacío
se va el tiempo, se marchita.
Y si un beso no es en flor,
eso ni es paz, ni es amor.

24 feb. 2011

Al final

Y al final
cuando vayamos a la tumba,
nos llevaremos solamente
lo que somos.
Aquello que hayamos
conseguido, nuestros logros,
pero nada de equipaje.
No nos llevaremos los años,
sino los días vividos,
y las noches verano,
eternamente.
Cuando no haya luz ya
que nos haga abrir los ojos
ni alarma que nos despierte
de aquel sueño,
sólo valdrá el epitafio
que otros escriban de nosotros.
Sólo valdrán los sabores nuevos
que se probaron en vida,
y el amor.




19 feb. 2011

Hasta la próxima

Ahora que ya te has ido,
que tú y tu avión alzáis el vuelo en solitario,
rodeado de todas las gentes del mundo.
Ahora que contemplas nuestra cama
desde la ventanilla, a kilómetros de altura.
Ahora que no me ves si giras la cabeza,
que volvemos a ser dos,
escucha lo que te pido:

Léeme bien, y lento, y claro.
Y no pierdas la música de lo que digo
(pues los gestos ya no valen)
Deshecha la gramática y la retórica,
no las he tenido en cuenta cuando escribía.
Olvida esos comienzos de cartas,
sus finales, todo lo que hayas oído ya.
Olvida la palabra fácil que empaña
aquello que te quiero decir.
Mira alrededor por un momento,
pero no me busques, no leas mis labios.
No me leas como se lee un poema,
ni digas en silencio estas palabras.
Y si hace falta, léeme sólo una vez,
y tira este papel desde ahí arriba
(aquello que recuerdes,
será sólo aquello que te dije).
Pero sobre todo no idolatres un papel,
ni estos tristes símbolos tipográficos.
No quiero que sea tu vista, ni tus dedos,
aquello que me grabe en tu memoria.

Léeme bien, y lento, y claro:
Mira hacia arriba, y respira,
observa la cabina donde vuelas.
Ve pasar las nubes cerca tuya,
imagina que las tocas con tus dedos,
y haces música con ellas.
Disfruta del sol pálido del crepúsculo,
que se va como te vas tú, y disfruta
de la seguridad de saber
que mañana saldrá de nuevo.
Relájate sobre tu asiento,
acaríciate.
Degusta, traga tu saliva.
Comprueba de nuevo que estás
en este mundo, que sigues vivo.
Siente que tu ropa, tus zapatos,
no son apéndices tuyos, de tu cuerpo.
Mira las caras de los demás en el avión,
busca en ellas la belleza.
Pregúntate cuánto más afortunado
eres tú que ellos.
Pregúntate cuánta más belleza
llevas tú contigo.

Sé consciente de las cosas bellas
que siempre te acompañan,
y entonces, dime si en tu cuerpo
y las cosas que te acompañan para
la eternidad
-en tu belleza, en tu fortuna,
en las nubes del cielo, o tu saliva-
hay un espacio eterno para mí.







Otoño

Te caes de las ramas,
te agarras a las hojas.
Te resbala el rocío,
intentas agarrarte al aire
entre zarpazos.
Caes, y ni siquiera hay tiempo
para respirar, tan sólo
la verticalidad de tu destino.
Ya sabes lo que va a pasar,
ya sabes lo que viene ahora.

Pero no sabes con quién.

7 feb. 2011

Entre sábanas

La luz de terciopelo
desciende de la ventana.
Entre las sábanas
yace un blanco iluminado,
y sobre él,
el más blanco de los adonis.

El silencio se escapa
a los primeros cantos
del amanecer. El sol
no detiene el día,
pero aquí aún es de noche.

Llegan a mi nariz olores
originales, primeros,
como si acabara
de venir al mundo
ahora mismo.
Y desde aquí, te alcanzo.

3 feb. 2011

Te perdí

Te perdí, me perdiste.
Ni los síes, ni los ahoras,
ni los siempres ya quedaron.
Ni las lágrimas de enfado,
ni los ecos, ni las manos enlazadas,
ni buenos, ni malos
recuerdos.

Se acabó, te perdí.
Te he perdido.
Me tendré que conformar
con ser un desconocido,
por ser al menos algo
de ti.
Me tendré que quedar
con lo que digan otros
de nosotros.
Escucharé con atención
lo que otros digan que
hemos sido,
mas nunca levantaré ningún
monumento, sobre el lugar
sagrado de tus cenizas.



26 ene. 2011

Amarte

Amarte
no es quererte sólo a ti.
No es jurar,
ni dar discursos.
No es endulzar la tarta
ya más de lo que es.
No es compromiso,
es devoción.

Amarte
es aceptar la voz que te susurra
o que te grita.
Es querer su timbre,
amar el tono.
Es deshacerse de cadenas
con una sola llamada.

Amarte
no es sentirte cerca,
es estarlo.
No es decirte cada segundo
lo que siento por ti, no,
es ser de ti lo que te digo.

Amarte
es ser los dos pilares
uno del otro.
Es apoyar el peso del mundo
sobre los dos.
Es saber que aunque tú te fueras,
tú siempre te quedarías aquí
conmigo.


23 ene. 2011

Pasé toda mi vida
buscando mi nombre verdadero.
Aquél que no tiene letras,
ni suena,
por el que me llamarán
en el cielo.
Todos estos años perdidos,
buscando en calles oscuras,
y en las orillas de los libros,
y en los bolsillos
de todos los pantalones del mundo.
Ni una pista, ni un mapa, ni un brazo
que apuntara a mi destino.

Un buen día, sin embargo,
salí de mi locura:
Fue el día que te encontré
en ninguna parte, y supe,
que era tu nombre el que buscaba.

22 ene. 2011

Si te quiero y te lo digo,
te lo digo de verdad.
Si te quiero y no te lo digo,
¡No sabes cuánto te quiero!

Otro día

Te deslizas sobre el agua helada,
tangente, cristalino.
Te topas con mi mirada
en tu navegar,
mas será otro día que detengas
esa melena rubia;
otro día que digas
siquiera una palabra.

El aire frío de Enero
recorre mis órganos de hielo.
Tú, en cambio
lo vas deshaciendo, te deshielas
espontáneo. Cálida piel,
mármol transparente.

"Otro día, quizá"-pienso-
detengas tu bote en tierra;
"Otro día", derritas el hielo
que me hiela el corazón.
"Otro día, quién sabe"
deshelemos el mundo
tú y yo.


18 ene. 2011

Nunca borraría los mensajes
de despedida.

De quemar aquel cajón,
con todas las cartas
y los fósiles del pasado,
los 'sies' y los 'holas',
toda la casa ardería detrás.
Nada más quedaría ya
de mi memoria.
No habría paredes,
ni mapas, ni caminos,
ni siestas, ni susurros.

No quedaría ya ni la tierra
con que cubrir mi descanso,
ni la esperanza ya
de haber vivido.

Mañana alejandrina

Tiempo no mensurado, el placer matutino.
Por entre las cortinas, el sueño se retira
al sonido del árbol, de cascabel sonoro.
Por las blancas sábanas, va la luz mañanera,
que desde las ventanas, se derrama, como agua.
¡Adiós, hasta esta noche! ¡Adiós mi pesadilla!


10 ene. 2011

Para siempre II

Conozco tus movimientos,
tus quereres, tus razones...
Tus recuerdos son los míos.
Cuando recorren mis ojos
cualquier lugar tuyo y mío,
estoy mirando con los tuyos.

Te quiero y no te lo digo.
Quizá no lo entiendas nunca,
pero lo sabes de sobra,
de las veces que te dije:

"Para siempre te querré"


7 ene. 2011

Volverás

Volverás,
cuando hayas recorrido todos los caminos de La Tierra.
Cuando la rosa del ojal de tu chaqueta,
se caiga por accidente.
Cuando te roben la cartera, o los zapatos,
o el corazón.


5 ene. 2011

Para siempre

Y sabes que ya no volverás a caer de la cama.
Que no te toparás conmigo en un pasillo.

Tu mano se olvidará del tacto de mi piel.
Mis sentidos olvidarán tu idioma para siempre.